São Paulo, Brazil
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28 de junho de 2016

Nos cortamos las piernas


El triste final de Messi en la Selección
Era su "partido del año" con la selección. Fue recibido sin la hostilidad de Brasil 2014 y Chile 2015. Casi como en su Rosario natal, y en el mismo estadio neoyorkino en que deslumbró con tres golazos al Pentacampeón. Idolatrado por locales, barcelonistas del mundo y compatriotas. Pieza clave (no líder) de un rejuntado de estrellas frente a un Chile aplicado y batallador, pero lejos de ser Alemania o el Santos de Pelé.
Esta película ya la vimos
Con tamaños definidores, como Messi, Higuaín, Agüero, etc, Argentina sumó una tercera final consecutiva de 120 minutos jugados sin convertir goles (y perdiéndolos, como atletas novatos) Tampoco en el segundo tiempo el equipo desplegó lo que se diría, postura de campeón, para evitar la psicosis de otra definición por penales. Argentina es, por séptima vez, un justo vice-campeón. Cuando Messi al fin salió a hablar, en un mini mensaje dirigido para todos los argentinos, disparó un misil, que merece varias lecturas. "Voy por la revancha en Rusia 2018" o "Ahora quiero ganarle a Brasil" en noviembre, por las eliminatorias... ¿Cómo hubiese sido la repercusión de estos dichos imaginarios? Es comprensible la bronca de un pueblo, que cotidianamente enfrenta situaciones dolorosas de verdad, mucho más que las presiones de futbolistas consagrados. Atletas y Pueblo, unidos por una misma camiseta y separados años luz, en todo. Desde otra visión, la supuesta renuncia de Messi a la selección, en un deporte viciado por intereses espúrios ¿No asoma como una posibilidad saludable? Un portazo de Messi significaría un posible Tsunami para los cofres de entidades poco transparentes como FIFA o la vergonzosa AFA. Por otro lado, con otras "renuncias obligadas" ¿No habría una renovación de talentos? Hablando de talentos ¿los hay? Argentina tendrá que aprender en breve a jugar sin el iluminado, que pudiera haberse decidido por defender España pero que eligió los colores de su patria; la misma que pateó, lejos, como su último toque con la celeste y blanca.